Diáconos permanentes celebran su dia


Qué son y qué hacen

Los diáconos permanentes son, por lo general, hombres casados, que reciben este ministerio para colaborar con el Obispo en el quehacer pastoral y de evangelización de la Iglesia. Este ministerio, si bien tiene su origen en los primeros siglos de la Iglesia, fue restablecido en el Concilio Vaticano II (1962-1965), como un grado estable de la jerarquía eclesiástica, y la Conferencia Episcopal de Chile fue una de las primeras del mundo en restaurarlo.

Los diáconos permanentes colaboran con la iglesia en su tarea de llevar la Buena Noticia a todos los ambientes y su servicio está enfocado en tres aspectos fundamentales:

Servicio autorizado de la Palabra de Dios: La proclamación del mensaje de Dios puede desarrollarse en el contacto directo del diácono con personas o grupos en la catequesis, en la educación de jóvenes y adultos, en el uso de los medios de comunicación social y, de manera especial, en la lectura del Evangelio y la homilía, ocasión privilegiada para exponer el misterio de Cristo en la comunidad.

Ejercicio de la caridad: Tanto en el sentido de ayuda fraternal como de la promoción humana. Sus preocupaciones están orientadas hacia los ancianos, enfermos, indigentes, abandonados y aquellos que están en las cárceles, entre otros.

Ministerio litúrgico: el diácono sirve y asiste al obispo y al sacerdote en la celebración de la Misa; puede presidir la celebración de la Palabra y también administrar los sacramentos del Bautismo y Matrimonio. Además, distribuye la Sagrada Comunión, preside la Liturgia de las Horas; las oraciones comunes; los ritos de funerales; responsos y entierros.

LA EUCARISTIA SERA HOY MIERCOLES A LAS 19.30 hrs EN EL TEMPLO PARROQUIAL

El Mensaje de los Lunes "LA POBREZA INVISIBLE"

por Pablo Fontaine sscc

Es bien sabido que, en nuestro país, la brecha entre ricos y pobres es enorme, que ocupamos uno de los primeros lugares en el mundo por esa increíble injusticia. Todos trabajan y producen, pero una parte menor se lleva la mayor parte de esa riqueza.

Mientras tanto las cifras globales son altas y engañosas, porque la suma total señala a un país más bien rico. Un economista chileno escribía que el 20 % de la población vive como en EEUU pero que el 60% percibe entradas como el término medio de Angola, uno de los países más pobres del mundo.

Lo extraño está en que esto se vive con notable indiferencia. La mayoría de nuestros compatriotas da cada día una lucha esforzada y dolorosa para llevar una vida digna y adecuada a las necesidades de nuestra cultura. Pero la otra parte la que también se esfuerza pero sin la angustia de estar al borde de la pobreza total sigue su camino con indiferencia. Sólo tiene un sentimiento esporádico de compasión cuando alguna catástrofe natural pone crudamente al descubierto la pobreza de todos los días.

La verdad es que muchos compatriotas nuestros viven una catástrofe permanente pero ésta es invisible para quien no quiere verla.